Y las mañanas, tan dulces...
Parejas prematuras, parejas ancladas en el tiempo, parejas que aún no sabían que eran parejas, ancianos y ancianas con sus manos llenas de historias y sus arrugas llenas de pasado buscando los triángulos del sol, soldados engalanados de prestancia, criadas de impoluto uniforme, institutrices con niños y niñas pulcramente vestidos, matrimonios con sus hijos recién nacidos, matrimonios con sus sueños recién gastados, solteros y solteras de miradas esquivas, solteros y solteras de miradas procaces, guardias, jardineros, vendedores..
El parque Steglitz rezumaba vida en los albores del verano.
Un regalo.
Y él la absorvía, como una esponja, viajando con sus ojos, arrebatando energías con el alma, persiguiendo sonrisas entre los árboles. Él también era uno más entre tantos, solitario, con sus pasos perdidos bajo el manto de la mañana. Su mente volaba libre de espaldas al tiempo, que allí se mecía con la languidez de la calma y se columpiaba alegre en el corazón de los paseantes.
Aquel silencio...
jueves, 13 de septiembre de 2012
jueves, 23 de agosto de 2012
Sigue nadando
Mierda. No tengo ningún papel ni boli en el bolso. Viajar en autobús me hace pensar demasiado en las cosas. Estoy escuchando Angus and Julia Stone, perfecta para el momento. Pensaba en él. Incluso he roto a llorar y, la verdad, noto que poco me falta para volver a hacerlo. La gente que me rodea debe pensar que estoy un poco mal de la cabeza, ya que, además, voy descalza y pisando por completo el asiento del que tengo delante.
De repente, entre tanto pensamiento frustrado que más tarde, tal vez, me apetezca contar, he pensado en Noruega, en el tiempo. Todo pasa tan rápido que se me escapa de las manos. Hace apenas unos meses deseaba ir allí a toda costa y hoy, tras haber alucinado a colores con el país, puede que jamás vuelva a poner un pie en aquella tierra tan verde. Y me crea una sensación de estar inmóvil en un mundo que no para de dar vueltas sin descanso. Siento que estoy cambiando por momentos y por respiraciones.. Y es que pienso que en cada etapa de mi vida he respirado el aire de forma completamente radical a la anterior.
Me gusta estar sola. En momentos como el de ahora mismo, con mi música, un paisaje no mucho menos triste que todo lo que ronda por mi cabeza y el Diario de Ana Frank en el bolso, siento que me comprendo. Mis piezas encajan casi a la perfección, aunque eso no es, en absoluto, algo que me aporte una sonrisa.
La dirección de la vida que creí creada para mi, ha sido atravesada y quebrantada por una línea ondeante que no tiene ningún color concreto. Y así me encuentro, dando círculos en un lugar del que pretendo escapar. Siento que estoy en un momento de mi vida que se denomina “recoger”, “observar”. Siento que mi mundo funciona tanto a su antojo que necesito aislarme y mirarlo todo desde fuera. Estoy en la etapa de querer llenarme, de conocer, de sentir curiosidad por la actualidad que me rodea. Creo que es una manera de evadirme de mi misma. Recoger retazos del mundo y observar, sin juzgar, lo que pueden esconder. Creo que, a cada momento, conozco más las sensaciones que me acobardan, las que me atrapan y, mucho más aún, las que me rellenan.
Y, volviendo a enlazar temas sueltos, diré que hoy me siento frágil. Bueno, al menos hoy más de lo común. Creo que he creado en mi interior el monstruo más grande del siglo. Se alimenta de mis pensamientos, creándome nudos en el estómago, y juega a ser demasiado grande para entrar en mis pequeñas manos. Y, sin embargo, me ha aportado más cosas formidables que las que nunca una sensación me había producido. Ese monstruo no tiene nombre. Es el resultado de lo mucho que lo añoro. Es, también , el resultado de este puro escepticismo, de sentir que las nubes y el mundo entero tienen una melodía triste, avisándome y comprendiéndome al mismo tiempo.
¿Qué más cabe esperar? Es tan impredecible esa palabra.. "Esperar". Espera para crecer, espera para madurar, espera para querer, espera para ganar, espera para olvidar.. Parece la única respuesta ante el futuro: ser paciente. Sinceramente, es ahora, después de 18 años, cuando mi contrarreloj ha frenado. Me siento capaz de esperar el tiempo que haga falta. Siento que tengo que seguir nutriendo a esta criatura, nada me aporta mayor satisfacción que pensar que cada día, probablemente, esté más cerca de lo que para mi significaría una completa felicidad. “Pursuit of happiness”. Me alegra, entre tanto, saber que mi corazón y mi cabeza están de acuerdo en esta búsqueda.
martes, 5 de junio de 2012
Sencillamente ilegible
Rompió a llorar. ¿Por qué lo hacía? Ella misma también se lo preguntaba. Un nudo en el estómago le comía por dentro.. Lo había encontrado
Y ahora tiene miedo de perderlo..
Y ahora tiene miedo de perderlo..
miércoles, 9 de mayo de 2012
una H que no es muda
Desde ese momento, le encantan los reencuentros. Si, y las grandes noches llenas de pequeñeces interminables..
Y, a partir de aquel día, espera ansiosa volver a sentir como desaparece del mundo..
sábado, 7 de abril de 2012
Y en un vaso, oxidada, se desmaya una flor.
Ay, la pobre princesa de la boca de rosa..
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
La princesa está triste, ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa..
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
Los suspiros se escapan de su boca de fresa..
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
domingo, 25 de septiembre de 2011
La mosca que soñaba que era un águila
Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y
que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.
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